La incorporación de la perspectiva de equidad de género no es un “agregado” que se pueda “anexar” o “pegar” a una propuesta previamente elaborada. La preocupación por los principios de equidad, sostenibilidad y participación, y la forma en que el proyecto de desarrollo rural contribuye a su logro, son elementos que deben estar presentes de manera coherente, integral y transversal, en todos los proyectos de desarrollo rural.

Muchos de los proyectos de desarrollo rural incorporan la perspectiva de equidad de género como un componente independiente, desarticulado del quehacer del proyecto en sus diferentes áreas, ocasionando que los planteamientos y su abordaje sean fragmentados. Como consecuencia de esta forma de asumir la gestión para la incorporación de la perspectiva de equidad de género, en los modelos de desarrollo rural que hemos venido ejecutando, a pesar de haber hecho un esfuerzo por aumentar las posibilidades para mujeres y hombres, aplican como medio de construcción de los géneros los preestablecidos socialmente, esto ocasiona que la oferta técnica que los proyectos de desarrollo rural plantean para ambos, refuerce y mantenga los roles tradicionales.

La consideración de la transversalidad de un enfoque con perspectiva de equidad de género, es el aspecto más importante a tener en cuenta a la hora de elaborar una propuesta de proyecto de desarrollo rural, por las implicaciones que tiene sobre lo que hay que hacer, para quién se hace y cómo se va hacer, de forma integral. Por ello, la transversalidad de género, no se asegura solamente conque las mujeres participen en un programa de desarrollo rural previamente establecido, sino que conlleva que tanto las mujeres como los hombres participen en el diagnóstico, definición de objetivos y en la planificación, para asegurar de esta manera que se va a tener en cuenta las prioridades y las necesidades de ambos.

Además, requiere que se haga un análisis del impacto de las actuaciones que se va a llevar a cabo en las relaciones de las mujeres y los hombres, en todas las áreas del desarrollo rural. Es necesario que este análisis se realice antes de que se tomen decisiones importantes en relación con las metas, las estrategias y la distribución de los recursos.

Por otro lado, es indispensable que las mujeres sean participantes activas de cambio. Una de las formas más seguras de contribuir al crecimiento económico y al desarrollo sostenible en general, es invertir en las capacidades de las mujeres y facilitar su empoderamiento para que puedan ejercer sus derechos y hacer valer sus decisiones. Este empoderamiento se sustenta en un poder distinto al poder patriarcal, un poder más equitativo que incluye y fortalece no sólo a las mujeres, sino también a los hombres aliados a la igualdad.

Por todo lo dicho, nuestra propuesta desde el CEDER Serranía de Ronda, es crear un AULA ITINERANTE DE GÉNERO EN LA PROVINCIA DE MÁLAGA, coordinada por los Grupos de Desarrollo Rural de la provincia, el Centro Provincial de la Mujer, el Centro de la Mujer de Málaga del Instituto Andaluz, el Seminario de Estudio Interdisciplinar de la Mujer de la Universidad de Málaga, y el Grupo de Experto/a del Foro Técnico de Género y Juventud, de la Provincia de Málaga, de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, Dirección General de Desarrollo Rural, para diseñar unas herramientas con la finalidad de trabajar en equidad de género en los Grupos de Desarrollo de la Provincia de cara a los proyectos que se van a presentar con los nuevos Programas de Desarrollo Rural PRODER ANDALUZ y LEADER+; y por otro lado, dar a conocer estas herramientas al personal técnico, la Junta Directiva y la Asamblea de los siete Grupos con el propósito de llevar a cabo actuaciones que sirvan para eliminar las barreras de desigualdad del Género.

Este Aula Itinerante de Género de la Provincia de Málaga nace con vocación de continuidad, para que los objetivos propuestos se constituyan en verdaderos procesos transformadores para ir eliminando las INEQUIDADES de Género y construyendo las EQUIDADES de Género.